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LOS PUEBLOS IMAGINARIOS DE RUDY COTTON

 

Por: Séverine Grosjean

 

Rudy Cotton no es un desconocido para el mundo del arte guatemalteco. Este artista, nacido en 1959, desde niño estuvo fascinado por el arte. Su abuelo materno, escultor de imaginería, fue el primero en iniciarlo.  En el pueblo donde pasó su infancia, el cine tuvo un lugar muy importante sobre su formación era la única oportunidad para "salir adelante" le abrió las puertas del mundo creativo. De hecho, apenas con unos diez años de edad, diseñó algunos carteles anunciando las películas del fin de semana, en su pueblo natal: un pequeño Cinema Paradíso.

 

A los 18 años, continuó sus estudios en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, en aquella época la escena artística guatemalteca era muy poca, después ingresa a la Universidad de San Carlos en la facultad de arquitectura.  Durante sus estudios, estuvo en contacto con varios artistas de la época, quienes le guiaron en "el camino artístico", también sobre el conocimiento de la literatura latinoamericana. En 1982, el gobierno francés le invitó a trabajar litografía en el taller de M. Casse. Su estadía en Paris le permitió, visitar los museos más importantes de Europa y  estar en contacto con los Grandes Maestros y sus grandes obras. "Yo viví  el universo de las obras maestras y su genialidad, por lo tanto el camino era muy largo, todavía hoy día me queda largo muy largo." Este viaje amplio sus horizontes artísticos.

 

Pasó quince años de su vida en Francia, incluyendo diez años en Albi, la ciudad de Toulouse-Lautrec. Recientemente realizo una serie de obras en  homenaje a esta ciudad con la serie (Imágenes Albigenses). Sus pinturas están impregnadas de esta región mediterránea francesa con los colores característicos: amarillo y azul, sin olvidar sus raíces guatemaltecas transformando los elementos de su obra con efectos a través del claroscuro. En esta serie, se entrelazan la sensualidad de esos cuerpos flotantes en formas geométricas sobre un fondo plano y mágico.

 

Rudy Cotton siente un gran respeto por la tradición artística. Para él, es necesario conocer este proceso histórico del arte "si no se cae en la falsedad."  "Si niegas la historia, no sabes de dónde vienes ni sabes a dónde vas”. "Ser artista para Rudy Cotton es “un regalo de la naturaleza.”

 

Poco a poco su pintura evoluciona. Las formas cambian. Se crea un universo imaginario implícito. En Francia, él trato de representar la idea de "ser guatemalteco". La pintura de Rudy Cotton está ligada a la arquitectura vernácula. Las casas se funden en el paisaje. Para él, "Es una actitud humanista, no hay que olvidar a la gente que vive en las montañas, tienen alma y cuerpo. Los habitantes de las montañas se adaptan a

su entorno, es una concepción tradicional y visionaria de toda sociedad, además, mi posición puede parecer anticuada pero esta insertada en nuestras preocupaciones existenciales”.

 

Sus pinturas crean un suspiro de esperanza dentro del caos guatemalteco. El uso del color en Rudy Cotton es personal. Los colores primarios, y el acompañamiento de sus  líneas son sorprendentes. Él los utiliza para estructurar el lienzo para luego convertirla en una imagen dominada de cierta realidad, son pinturas están llenas de ligereza y espacio. Para Rudy Cotton, "el artista es un mago que crea espectáculos con imágenes." Sus obras son mosaicos donde el universo está distorsionado e implícito en el vacío.

Rudy Cotton como todo artista pensante, tomó riesgos que no fueron bien comprendidos como suele suceder con la inercia espiritual y visual del artista y la sociedad. Este fue el caso de la serie "Martirologio". Al regresar a Guatemala después de sus años franceses, se encontró con la precariedad y del contraste social de su país después de treinta y seis años de guerra civil que vivió Guatemala. "Trate de rendir un homenaje a todas aquellas personas que fueron sacrificadas inocentemente." Esta serie compuesta de 60  piezas marca la desaparición de los colores vivos, por una paleta más sobria y lúgubre, como una señal de luto.

Cotton vivió intensamente el aspecto creativo de esta serie, por la misma razón del comportamiento humano. Para él, "el artista no debe involucrarse en política, porque la libertad creativa pesa más, pero tampoco se puede olvidar o pasar, desapercibido de algo que se ha convertido en algo común, como lo es la violencia". Siente una satisfacción personal. "El artista no debe tener límites. El espíritu de un artista es la libertad, que está por encima de todo, lo creativo en el arte no tiene precio ni limites"

Después de todos estos años, Rudy Cotton tiene un solo deseo en la vida, el derecho de seguir existiendo como artista y poder seguir pintando si no "no existo”.

 

 

 

 

 

 



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