Luís Díaz

 

 

 

LOS UNIVERSOS GEOMÉTRICOS DE RUDY COTTON

 

Por: Pablo Bromo

 

Existe un hilo conductor irremediable, entre la vida cotidiana y el arte que se gesta desde la profundidad creadora de los que se dedican a sus encantos. Ese hilo conductor es una especie de descarga emocional que fluye continuamente, como una verdad indisoluble a través de la existencia humana; como un río voraz y riguroso, que va encontrando su camino y abriendo brecha por donde pueda adentrarse. Sus corrientes ulteriores contienen extractos de algo invaluable, una especie de luz dadora de entendimiento y reciprocidad. Una especie de rayo lúcido y lineal, cargado de belleza; que por consecuencia, puede ser una acepción pragmática que individualmente queramos darle a todos los significantes subjetivos.

Euclides y Platón, se referían a esta belleza estética como una necesidad primitiva en el ser humano, que lejos de ser nuestra, está en todas partes; ya que emana de la naturaleza misma de la existencia humana. En todo caso, es una repetición intrínseca que ha deambulado a través de nuestro devenir histórico.

Su motor y fuerza, radican en la capacidad que tengamos en valorar sus aristas y sus profundidades lógicas. La geometría, como ciencia primordial, tiene una importancia ponderante a lo largo de todo esto. Además de La Línea, que es su elemento absoluto; tres elementos la componen: Círculo, Cuadrado y Triángulo. Esta trinidad es una especie de santuario alegórico.

 

Sus intersecciones –sumadas al conocimiento de la teoría del color y a la minuciosa técnica del acrílico sobre lienzo, hacen que cada una de estas obras expuestas, del guatemalteco Rudy Cotton, sean un documento para dialogar con muchos de los paradigmas planteados a lo largo de la historia del arte universal.

En este recorrido por la obra pictórica, del que fue galardonado como Revelación del año 2006 y Artista del año 2007, por la Fundación Rozas-Botrán; es indispensable desligarse de todos las vanguardias de arte con las cuales estamos familiarizados hoy en día y que abundan en las galerías de exhibición del Siglo XXI.

 

El sentido práctico de estas abstracciones geométricas, nos validan la importancia de la técnica, la utilización de la luz y la valoración detallada del arte posmodernista, sin olvidar al arte clásico como generador de propuestas e innovación estilística. Además, nos adentra en una nueva manera de visualizar la imagen, en la que se van trazando líneas invisibles a lo largo del lienzo, como si estuviéramos frente a un plano cartesiano de infinitas posibilidades pictóricas; en las que Cotton nos invita a cohabitar con él, estos sus universos geométricos.

 



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